Caminas por la calles de la capital y tu mente es invadida por cientos de mensajes publicitarios. Paneles en cada esquina, en todas las direcciones que diriges tu mirada, publicidad en los buses, en los boletos del bus, en los paraderos, en los polos de las personas que esperan contigo, etc. La publicidad cada día invade tus espacios y de una manera reiterativa poco novedosa y original. El consumidor se siente saturado, se siente presionado, stresado, tantos mensajes iguales le producen un bloqueo y rechazo. ¿Que hacer?.

Desde hace un tiempo se viene insertando una nueva forma de hacer publicidad: el ambient marketing o marketing ambiental, en donde se reinterpretan los espacios utilizados por el consumidor, se invaden ellos y se interactua con el público, la publicidad ya no es pasiva por las calles, se muestra, se toca, se huele, se siente, se ve. El ambient marketing se ubica en lugares de gran concentración de gente y causa disrupción, sorprende y motiva a indagar a la gente sobre su existencia y esto motiva a los medios a cubrirlo. ¿El resultado?, consumidores soprendidos y con alta probabilidad de que se recuerde la marca y medios que gratuitamente cubren el hecho. Una nueva forma de, con menor presupuesto, crear una recordación de marca exitosa. ¿Los problemas?, hay consumidores, autoridades locales y anunciantes aun poco habituados a este tipo de publicidad, peligro de denegación de licencias o protestas de vecinos. Todo lo nuevo genera temor y en muchas personas el ambient marketing aun no se logra insertar con éxito. Por lo general las marcas grandes lo suelen insertar como refuerzo a una estrategia mayor de marketing. Lo cierto es que cada vez el marketing busca fomas mas novedosas de llegar al target ¿cual es el límite?.